Relato de la comunidad
EN LA ESTACIÓN
Por Nani Canovaca
Llegó y me plantó un beso que casi me deja desmallada en la mismísima estación del ferrocarril. Mi corazón se aceleró de tal manera, que pareciera que la locomotora se me hubiera incrustado dentro del pecho. Mis ojos cual cascada, derramaban un llanto silencioso y emocionado. Comenzó a soplar un dulce viento, que al tiempo que secaba mi rostro, dejaba los aromas de la cercana sierra, proporcionando todo el perfume del tomillo en flor, el romero y las cabras del tío Benito. Cuando nos serenamos, comprobó que la luz del paisaje, era la que esperaba tras escuchar mis constantes alabanzas.