Relato de la comunidad
En sus ojos se reflejaba la sorpresa. Su cuerpo ensangrentado, ahora cubierto con una manta no aparentaba la edad que tenía, suficiente para no dejarse engatusar por patrañas, promesas, ni palabras bo
Por Jose Antonio Sobrino
Acostumbrada a esquivar tipos que intentaban coadyuvar con una copa, una cena ó regalos para conseguir sexo.
Rara la noche que no tuviera que emplear su audacia y sonrisa para espantar al moscardón de turno que confundía su amabilidad detrás de la barra con algo más. Entonces se repetía un apóstrofe «solo es un alma solitaria, que busca compañía, paciencia». Un pensamiento algo bisoño viendo su final, pero ella nunca había dejado de creer en el ser humano.