Relato de la comunidad

ENTRE INOCENTES

Por Natividad Villar Martínez

Acoplarme el disfraz de pirata le resultó sencillo, la catarata del ojo izquierdo no me permitía una visión certera, ahí el parche quedaría bien, la cojera no había que simularla, la artrosis de rodilla la visualizaba sin filtro; le dije que estaba bien, un leve embuste. Y entre tantos juegos febriles, igual tocaba hacer de payaso, que de pistolero. Todo, hasta que llegaban sus padres y renegaban por lo allí montado. Ellos, los adultos cabales, olvidaban que aunque yo, el abuelo, hacía tiempo había perdido la razón, conservaba el corazón, ese que te acerca a lo que verdaderamente importa.

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