Relato de la comunidad

EPIDERMIS

Por JAVIER PUCHADES

Su luminosa presencia oscurecía a todas las demás. Solo había ojos para ella.

No es que yo fuese celosa, pero siempre tuve la ambición de tener su piel tersa y brillante. Aunque, he de reconocer con humildad mi falta de capacidad de sacrificio, así como, mi facilidad para ganar peso.

En ocasiones, los sueños se cumplen. Y aquella tarde, cuando al fin accedió a tomar el té a mi casa, en el instante que se quedó aturdida sobre el sofá, la tomé entre mis brazos y la introduje en la bañera. Entonces, subí el volumen del equipo de música para que no la escuchasen mientras la desollaba viva.

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