Relato de la comunidad

Érase una vez un hombre, una mujer, con vidas vacías. Querían cambiar el mundo, su mundo. Querían vestirlo de sonrisas sinceras.Un día tomaron una partitura en blanco y la llenaron de notas: DO, FA, M

Por Carmen Pérez

Ya está¡¡¡- dijo el hombre-

Lo conseguí¡¡¡- dijo la mujer-

A sus rostros afloró una sonrisa sincera, llena de satisfacción.

Vaciaron su mochila, tomaron lápices y su partitura y no se olvidaron sus zapatillas. Cerraron la puerta y emprendieron el camino para salvar a esa INFANCIA DESFAVORECIDA que aún no conocía la música.-

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