Relato de la comunidad

Es difícil de entender, pero siento una alegría inmensa.

Por Alicia Manzanares

Hace semanas, con una educación y amabilidad exquisitas el médico diagnosticó cual, con toda probabilidad, sería mi final.

Mi vida era dolor y esta igualdad no iba a cambiar, sin embargo, sí podría hacerlo mi actitud.

Decidí emprender un viaje hacia ese cambio buscando la sanación espiritual, que no la física, que no tenía remedio.

Fui a Tanzania. Lo experimentado allí me abrió los ojos del alma y sus sentidos.

Aunque el sufrimiento sigue pegado a mis carnes, mi lucha es bien distinta.

Amigos, guardad de mí sólo una palabra ASANTE..

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