Relato de la comunidad
–Espere aquí, señora. La ambulancia no tarda –le comunicó el policía a una octogenaria mientras su compañero esposaba al asaltante.
Por Lili Del Riego
–¿Una ambulancia? ¡Vaya patata! Lo único que hacen los socorristas es llevarte al hospital… Y no me he roto ni una uña… Bueno, me duele un poco el cuello –replicó, incómoda, la anciana.
–Puede haberse lastimado el esternocleidomastoideo. Ya dirán los socorristas… Se ha defendido usted muy bien, pero ha sido afortunada que la rescatamos a tiempo.
–¿Afortunada dice? Ese payaso me ha arruinado mi tarde de bingo. ¡Justo hoy, cuando el horóscopo pronosticaba que era mi día de suerte!