Relato de la comunidad

ESTADO DE SHOCK

Por Javier Puchades

Menos mal, vuelvo a ver la luz. Eso quiere decir que estoy con vida. La verdad, ha sido un milagro. El golpe ha debido de ser tremendo. Me duele todo. Tengo un vago recuerdo de lo ocurrido, como si mi mente anduviese perdida en medio de una espesa niebla. He escuchado «¡Apártate del medio, gilipollas!». Entonces, al darme la vuelta en mi retina ha quedado grabada la sonrisa sádica del individuo que me ha empujado.

Me reincorporo, subo al andén y desde lo alto, en medio de las vías del tren, observo con horror mi cuerpo destrozado.

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