Relato de la comunidad

Éxodo

Por MARIA FELISA EGUIZÁBAL FERNÁNDEZ

Amaneció y nuevos estímulos le impulsaron a continuar luchando para superar las dificultades que con tanto misterio le planteaban.

Lo trataban como si fuera un salvaje. No entendían su cultura, su educación… que las diferencias étnicas eran superables, que no llegaban al extremo de producir tal rechazo… Era una persona empática, de temperamento templado.

Encontró una nueva oficina de extranjería, y con su amplia sonrisa, presentó la cita obtenida en el portal de inmigración.

Le negaron la entrada. Alejándose, blandió la lanza maldiciendo (en suajili) al empleado.

Aún tenía otra dirección y allí se fue envuelto en su túnica mágica.

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