Relato de la comunidad
Gratamente sorprendidos
Por María Felisa Eguizábal Fernández
Los antiguos dividían a los insectos en “masticadores” y “chupadores” dependiendo del grado de implicación con su medio ambiente. Hacía camino sin distinguir el sonido que producen al crecer las plantas silvestres, o las cultivadas por el hombre.
Fueron ejemplo para muchos humanos que, nadie sabe cómo, empezaron a emular su conducta con nefastas consecuencias.
Ante la evidencia, los bichos decidieron simular la distopía de comerse los unos a los otros y al tiempo, no salían de su asombro al comprobar el resultado.
Por ese gesto de simple curiosidad, alcanzaron la utopía soñada durante lustros…Un hábitat libre de intrusos.