Relato de la comunidad

Guarrindongada

Por Paula Emmerich

Cuando la vida te da limones, haz limonada. Cuando te arroja guarrindongada y no hay azúcar que lo endulce o canela que le dé aroma… Ni se te ocurra beber alcohol para pasarte el engrudo. Tendrás dos tormentos en lugar de uno. Que la belleza del atardecer alivie tu sinsabor. Y, si el romance no es lo tuyo, prepara la cena para un ser querido, un guiso sencillo con pimentón o chorizo. No hay mejor consuelo para la aflicción que la comunión con un amigo y una pizca de picante para aderezar los sentidos.

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