Relato de la comunidad
Hecho de menos la Navidad de mi infancia. Eran tiempos de juegos, ilusión, magia, familia.
Por José María Díaz Gil
Ahora, en mi madurez, sólo es un tiempo oscuro de ausencias y de tristeza.
La mesa es cada vez más pequeña. Un hueco vacío es motivo para derramar lágrimas.
Miro fotos antiguas de otras navidades. Lo que antes era verde, primavera, ahora es marrón, otoño.
Entiendo que así es el desarrollo de la vida. Algún día, yo también seré un plato vacío en la mesa.
Respirando hondo, recupero mi capacidad de tranquilizarme. En un momento de solemne serenidad, brindo por los presentes y los ausentes.