Relato de la comunidad

¡Hogar, dulce Hogar!!!

Por Rut Carnicer

¡Sí,con mayúscula!

«Hogar» que moldeamos como si fuera arcilla.

Reunidos en la mesa, mis padres, mis hermanos y yo conversábamos.

Hablábamos sobre cosas del campo. En especial sobre ese enemigo crónico de la agricultura llamado sequía.

¿Tendríamos buena cosecha?

¿Ibamos a tener restricciones de lluvia?

Por si acaso… cantábamos a partir de las tres de la tarde. Era como un llamamiento a Zeus, Dios del firmamento y sus fenómenos; la lluvia, el trueno, el rayo.

Nos poníamos nuestros zapatos y salíamos al exterior para acompañar nuestras voces con la danza india.

Cualquier cosa por nuestras cosechas.

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