Relato de la comunidad
Infinito:
Por Luis
La emoción de salir la guardaba en su memoria, desde la muerte de su compañero había entrado en una tristeza profunda, la realidad estaba vacía, llenaba los días en la melancolía. No habían tenido hijos y su casa tenía siempre la sonrisa del anfitrión esperándola. Un día, decidió viajar a Roma, esa ciudad llena de gatos que guardan el arcano del mundo, seres misteriosos y que la ciudad eterna deja que convivan con sus ciudadanos. Paseo por sus plazas y decidió quedarse porque mirar la belleza de sus fachadas rosadas y esperar que tal vez aparezca el amor era su plan. Volvió a su casa vacía, la vendió y alquiló un apartamento en el Trastévere para hacerse amiga de los gatos que se subían en los coches al calor del motor recién apagado.