Relato de la comunidad

Jamás pensó que estaría tan agradecido…

Por Rafael Blasco López

Jamás pensó que estaría tan agradecido a los rayos del sol que entraban por su ventana, a pesar de estar seccionados por aquel «paso de cebra de acero». Lo mismo le ocurría con la brisa. Por leve que fuera, el cosquilleo producido en la piel, conseguía erizar su vello de agradable manera. Con los sentidos castigados, en su lugar, se imponían cada día los recuerdos de la pasión, la familia, las risas de los niños en la feria… Maldijo una vez más los dos kilos de coca que le llevaron a su encierro.

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