Relato de la comunidad

Jaque, el uñúltimo movimiento

Por DIEGO ÁNGEL BALLESTEROS MARTÍNEZ

En la penumbra del salón, el JUGADOR mueve la reina con un suspiro, como si cada pieza cargara el peso de sus sueños rotos. Ya no USA relojes: el tiempo lo mide en derrotas. Una carta amarilla, sin remitente, yace sobre la mesa. La abre. Dentro, una ENTREGA de cenizas envueltas en terciopelo y un espejo pequeño. “Para GANAR —reza una nota— primero debes perderte”. Él se mira, y su reflejo no está. Donde debiera haber rostro, hay un cuervo. Entonces comprende: el AUTÉNTICO juego no era el ajedrez, sino su alma, y la apuesta, su humanidad. Él ya no juega.

← Volver a todos los relatos
Saltar al contenido