Relato de la comunidad

La ambición humana había preparado el…

Por Rafael Blasco López

La ambición humana había preparado el catafalco de la tierra. Toneladas de plástico flotando en los océanos, anunciaban su muerte. Un espeso manto gris cancerígeno que envenenaba los pulmones, invadía las ciudades. El deshielo de los polos logró que muchas capitales se inundaran, el final estaba cerca. Un alma noble anónima encendió el espíritu de la solidaridad. Atrás quedó la avaricia, y la alegría por la supervivencia se extendió hasta el último rincón del planeta. Por primera vez en mucho tiempo, los latidos del corazón terráqueo fueron de esperanza y no de miedo.

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