Relato de la comunidad

La ciudad le pareció aún más triste que de costumbre, las calles vacías, sin gente, sin apenas tráfico, sin ruido se podía escuchar el lejano murmullo del mar.

Por Jose Antonio Sobrino

Una ráfaga de viento hizo volar las que pudieran ser las últimas hojas del otoño, sintio frío.

Le dolían los pies tras la caminata desde la estación.

Por fin llegó ante la puerta color crema que tan bien conocia, ahora decorada con un brillante cartel de feliz Navidad.

En algún lugar cantaban un villancico cuya interpretación nunca ganaría un premio pero alegraba la noche.

Era el momento, o echaba a correr o tocaba el timbre.

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