Relato de la comunidad

La clave

Por MARIA FELISA EGUIZÁBAL FERNÁNDEZ

Cuando llego, aterida de frio e incertidumbre, beso la tierra mientras mis lágrimas, en cascada, recorren los surcos de mis mejillas.

¡Primer viaje en solitario! Y, asevero, ¡no será el último!

No regresar a los antiguos lugares fue la primera decisión, pero una ráfaga de viento me trae el aroma del tomillo que, junto a la luz del atardecer me hace comprender que puedo ser feliz en aquellos como en estos; que, solo en mi interior está el dilema.

Continúo dando lo mejor de mí, sin olvidar que, la clave de la vida está en nunca bajar los brazos.

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