Relato de la comunidad
LA ENVIDIA
Por Galilea
Comido por la envidia se debate,
deporte nacional de la vergüenza.
Sin ningún remordimiento que frene,
vuela raso el halcón hacia su presa.
Creyéndose dueño de su destino,
saca sus garras; sigiloso acecha.
Pudo sentir piedad más no lo quiso.
Bebió el café amargo que le envenena.
Sonó música oscura en su interior;
repetida e incansable martillea.
Taladrado cerebro hasta la inquina,
no descansa, es la envidia que penetra.
Y ya no vive de tanto morir,
por maldecir a quien destruir quisiera.