Relato de la comunidad
La espera
Por Amalia Martínez Fernández
El tiempo pasa, y la espera, es cada vez más interminable. Cierra los ojos implorando un milagro, pero, al abrirlos, la realidad la golpea con fuerza.
El barco regresa vacío de esperanza y las cosquillas del estómago, se vuelven nauseabundas.
Su cuerpo arde, mientras la saliva se reseca en su boca, como si anduviera perdida en el desierto sin una gota de agua, sin un oasis donde refugiarse del dolor que le atraviesa el alma.
Necesita correr, dar saltos, sumergirse en las profundidades del mar que se interpone entre el fruto de sus entrañas, para que le devuelva, sus vidas.