Relato de la comunidad
LA GRAN FAMILIA DE LOS OLVIDADOS
Por VICTOR VALDESUEIRO BERNABE
Era un sabor extraño, olvidado por mi mala memoria y mis muchos años de soledad.
Cuando los servicios sociales me recogieron del suelo de casa y me llevaron a aquella residencia con olor a lejía y derrota, no pude imaginar que el tratamiento a base de mimomicina sería tan efectivo.
Antes esperaba el final con resiliencia, como una liberación. Ahora tengo miedo de que llegue.
Somos una gran familia de olvidados. Unos prestan sus ojos para leer, otros, las piernas para empujar sillas de ruedas…
Sentirte útil y querida es como renacer. El secreto: ayudarte ayudando, y valorando para valorarte.