Relato de la comunidad
La lancé al aire como cuando le das la vuelta a una tortilla y la arepa tomó vida propia cayendo fuera de la sartén con una plasticidad tal que podría decirse de ella que danzaba al son de un vals.
Por Alicia Manzanares
No pude alcanzarla, ni tocó el suelo, un vencejo -veloz y listillo él- la cogió al vuelo y se la llevó en el pico.
Sí, así ocurrió.
Me quedé boquiabierta y al grito de victoria que lanzó el pájaro se unió mi exclamación de sorpresa como si fuera la anacrusa de su frase musical.