Relato de la comunidad

La Luz del atardecer, el olor y el sonido del campo eran inspiración para sus melodías. Entonaba un sonido dulce, efímero, que anunciaba la vuelta a los rediles. Tumbada sobre la hierba, dio gracias a

Por marolayo

No hay comentario superfluo en la naturaleza. Todo cala en el barro. La tierra sintió el inefable amor que provocan las almas puras. Sutiles filamentos recorrieron sus dedos, cadenas enraizadas acariciaron sus piernas, la cubrió con un manto de hojas doradas, para ser parte de este inconmensurable universo, convertida en un etéreo, elevado ser de arcilla y poseerla de por vida.

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