Relato de la comunidad

LA MISMA SED

Por Damián Rotman Cleiman

En la barra, entre torreznos, un tipo que apestaba a tabaco y derrota, soltó al aire «qué MORRIÑA, carallo», buscando una complicidad que no halló. A su lado, el otro mascaba la nostalgia de quien ya no grita un OLE en la Bombonera ni comparte un mate con los muchachos del barrio. Le irritaba aquel intento de ESPAÑOLEAR la miseria con palabras de aldea.

​«SAUDADE», insistió el viejo, ya por la cuarta copa. Se levantaron JUNTOS y al salir, cruzaron la calle por distintas sendas, masticando cada uno su propio exilio en un silencio que no necesitaba traducción.

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