Relato de la comunidad

La pedida

Por LAURA BARRAL MATEO

—Te quiero con toda mi alma, —me dijo— ¿quieres ser mi esposa?— Se arrodilló y colocó en mi dedo una preciosa sortija con un pedrusco enorme. Me pareció excesiva su generosidad, estaba perpleja. Era la segunda vez que me pedían matrimonio y volvió a aparecer el mismo miedo irracional que me hizo rechazar el compromiso en la primera ocasión.

No sabía donde meterme, no sabía qué decir, no me lo esperaba, desde luego.

La lluvia caía con fuerza al otro lado del ventanal. Salí corriendo, olvidé el paraguas, aún no estaba preparada para compartir mi vida.

Sabela Chico

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