Relato de la comunidad
LA RUPERTILLA PODRIDA
Por África Sánchez
Estaba la última ruperta bañada
en saprófitos muy crueles,
que ningún sacacorchos sofisticado
podría extirpar.
La mirábamos acobardadas,
sin dejar de observar
el solitario chanquete que bailaba
en medio de la bandeja
llena de aceite que nadie se atrevía
a untar con el fabuloso pan de centeno,
rupertilla seguía intacta en la olla.
Esperábamos que alguna
se sintiera superman,
o lince boreal,
o quizás un atrevido perro callejero
saltara a la mesa a devorar
sin miramientos ,
la descolorida calabaza
y el pescadillo triste,
nosotras habíamos frenado la ingesta
de repente,
sin la esperanza de salir indemnes
del atracón fiestero.