Relato de la comunidad
LARGO SUEÑO
Por María José Gómez Fernández
Lo había decidido tiempo atrás, y ahora parecía el momento. No pensó en el DOLOR que infligiría porque ya no pensaba en nada, en nadie, solo en el SUICIDIO.
Siempre le faltó un buen brazo para apoyarse, un ACOMPAÑAMIENTO sincero que se preocupara por los achaques de su edad, sus miedos, inseguridades, carencias, necesidades, las limitaciones y deterioro de su SALUD física y mental, ajadas y heridas de muerte; pero no, ni un mal hombro para llorar.
Ya ni le importaba llamarse SOLEDAD.
El agua y aquellas pastillas la durmieron sin despertar de un largo sueño endulzado por tantos recuerdos.