Relato de la comunidad

LATIDO COMÚN

Por MARÍA SOFÍA ABARCA

La guerra parecía no tener fin, a pesar de la RESISTENCIA de las mujeres que, aun estando embarazadas, atendían a los heridos y cubrían las bajas en el ejército. Aprendieron a usar una PISTOLA y enseñaron a defender la vida. Adentro de la PLACENTA, sus hijas aún no sabían lo que era la muerte. La IGUALDAD, en la batalla, se medía en manos que no tenían miedo, solo esperanza. Allí, no había hombres ni mujeres, solo corazones que latían al unísono para dar de comer a los niños.

Las bocas hambrientas no se llenaban con DINERO.

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