Relato de la comunidad

Levanta la tapa y mira dentro. No siente ninguna emoción: ni pena, ni asco, ni bronca. Nada. Revisa su memoria pero no consigue recordarse a sí misma antes de ser reclutada.

Por Maria Victoria do Pico

El golpe del gong la devuelve a la realidad. Cierra el pequeño cajón y se apresura a ocupar su lugar en el Primer Anillo. El anfitrión conduce los ritos habituales. Dice un número y los felicita por la abundante cosecha. Terminada la ceremonia, trasladarán la Ofrenda Viva al aeródromo. Esa misma noche partirá hacia Roma, Nueva York, Hong Kong y San Pablo.

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