Relato de la comunidad
LEYENDAS
Por Nani Canovaca
Tenía un precioso perro al que llamaron “Lobo” y que siempre la acompañaba a la cueva de los murciélagos, donde decían los viejos del lugar, que había un vampiro. Todo puro invento para que los más pequeños no fueran a zonas peligrosas por su dificultad en acceder y luego, salir del laberinto de matorrales.
Aunque ella y sus amigos hacían caso omiso. Nunca necesitaron coche, ni que los acompañaran para llegar hasta allí, coger la flor de la vida y depositarla sobre la cama de sus progenitores. Todos deseaban que permanecieran siempre con ellos.