Relato de la comunidad
Libre
Por Silvia Gabriela Vázquez
Ni collar de perlas, ni corona de oro, ni anillo de plata. Tan sólo una cesta con flores o frutas y los pies descalzos.
Es el licor soñado en la copa aún vacía del rey. Cuando él oye su voz, se mira al espejo. Quiere confirmar que su capa morada continúa perfecta, que sigue despierto, en su trono, esperándola…
Ella no concreta, jamás, la visita. Canta en el jardín que rodea el palacio, pero sin acercarse.
Aprendió de niña, leyendo un buen libro (un cuento de hadas), que nunca es conveniente caer en los caprichos que trae la nobleza.