Relato de la comunidad
MALAS ARTES
Por Nani Canovaca
Nunca acepté que Garfio el pirata fuera interpretado por otro, me sentía traicionado. Me las arreglaba con algún embuste que otro y conseguía desconcertar a mis compañeros con mis malas artes y mis febriles argumentos. Estaba enamorado de la niña que hacía de Campanilla, aunque ella solo tuviera ojos para Peter Pan, por ello convencí a la directora de escena de la escuela para que la nueva obra estuviera protagonizada por un apuesto pistolero de ojos intensos y negros como los míos, ella fuera mi enamorada y el resto del elenco de actores, estuviera compuesto por los menos agraciados.