Relato de la comunidad
Mañanas de verano
Por Juan Francisco Mencía Murga
Me gustan estas mañanas de pueblo con los vencejos en vuelo rasante sobre el patio. Sentado en el porche, me llega la resonancia del cacareo de las gallinas de Mary Leo. Una de ellas, blanca y espigada, con una falta absoluta de cultura y la cresta roja y reventona, se pasea por la pared del patio y defeca, petulante e impúdica, manchando la fuente de cerámica. Un verano, aquí, me emocioné con el primer amor, y la dibujé, sin nombre, en unos cuadernos con pastas amarillas. Pían los gorriones y, en el granado, amaga la chicharra. ¡Calidad de vida! dicen los urbanitas. ¡Vida y ya!