Relato de la comunidad

MÁS QUE CAMINOS.

Por Natividad Villar Martínez

Hacía tiempo que no lograba sacudirme ninguna emoción, mi memoria había naufragado en el mar de los buenos recuerdos. Mi terapeuta me comprometía a dar un giro a mi realidad, y como primera propuesta, me invitaba a organizar un viaje sin destino. Y así lo hice, recorrí carreteras, senderos y veredas. Ahora, me encuentro aquí compartiendo espaguetis a la carbonara, en un restaurante del Trastevere, como anfitrión de un grupo, también pacientes de mi mismo terapeuta. Al fin y al cabo, todos los caminos llevan a Roma.

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