Relato de la comunidad
MATAGÓ-I
Por J. Bris
– ¿La quieres?
– Con toda mi alma.
– Pero… hace seis meses que la conoces.
– Sí, pero su crecimiento personal y profesional han ido parejos con mi tranquilidad mental. Es, ha sido… ¿cómo es esa palabra?… “Serendipia”… para mi alma.
– Ya.
– No entiendes. Su sonrisa, cómo se mordisquea el labio, su mirada bondadosa. Como ese ser de otro planeta del que hablaba Silvio.
– Ya.
– No lo entiendes. Es un camino cerrado.
– Ahora sí que no lo entiendo.
– Amarla, y no ser correspondido. La raíz de mi tragedia.
– Ya.
– No sé…
J. Bris