Relato de la comunidad
Melodía veraniega
Por Juan Francisco Mencia Murga
—¡Parece mentira que estés ahí “tirao”, que vas a romper la colchoneta y la paella sin hacer! —despotricaba la mujer enarbolando la escoba con la que barría el patio de la casa— Tú sigue ahí con la siesta del carnero. ¡Qué suerte la mía!
—No corras—replicaba el hombre— que no hay que excitarse, que el tiempo lo dan de balde. Lo decía mi padre.
—¡Obsoleto que eres un obsoleto!
—¿Viejo yo? ¡Ni la ropa!
—Uhmm, siempre a rastras que parece un gusano reptil.—explotaba Angustias.
—¡Total no me queda “na” hasta septiembre, qué tormento!—farfullaba, bostezando, Facundo.