Relato de la comunidad

Mi Guadarrama

Por Juan de Dios Casquero

Llevaba tiempo especialmente despistado.

La proximidad del final de mi vida laboral, y otras mil historias, me habían hurtado el beso frecuente que mi Sierra del Guadarrama solía brindarme con más frecuencia años atrás.

Hace unos días viví un renacer.

Me distancié de las transitadas sendas, y me adentré en el bosque menos accesible. Experimenté una muy reconfortante cascada de sensaciones. El leve viento serrano me trajo el aroma del tomillo… aquel olor de mis primeras excursiones a la montaña siendo niño…

Una alegre y animosa luz vital me conmovió, y fui feliz.

Volveré pronto a ti.

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