Relato de la comunidad

MUSA

Por Nani Canovaca

(Palabras de Enrique Pérez Rioja)

Aquella mujer siempre le llamó la atención, pareciera una musa de la mitología griega. El maestro que la dejó inmortalizada en el lienzo lo hizo de manera tan magistral, que tan solo le faltó ponerle voz. Era delicada como un jilguero, a la vez que tenía una mirada agreste como la selva amazónica. Me contó en una ocasión, que su presencia era tan cautivadora, que no sabía si era un ser sutil o salvaje y arrolladora. Indudablemente, nunca dejó indiferente a quién la conoció.

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