Relato de la comunidad

No llevaba cuenta del tiempo, pero a juzgar por las páginas escritas y que el cendal ya asomaba en el fondo del tintero, habrían transcurrido horas.

Por Alicia Manzanares Jiménez

Tras experimentar nuevamente una de sus visiones supo que antes de la despedida debía dejar su legado.

No deseaba provocar la alarma en las Hermanas narrándoles verbalmente lo que acontecería en pocos días, sabía que la amaban y que sufrirían su pérdida.

Dejaría como recuerdo su testimonio: “Alzad los ojos, les decía, descubridme en la nube del atardecer, todas las respuestas se hayan en el cielo, la felicidad se encuentra permaneciendo cerca de Dios”

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