Relato de la comunidad

NOSTALGIA

Por Javier Puchades

Al contemplar el arroz requemado que le han servido, añora el “socarrat”, que con mimo María le rascaba de la paella. Recuerda el aroma a azahar mientras comían a la sombra de los naranjos del patio. Ahora, en la fila del comedor, ve que lleva cada calcetín de un color. María nunca le hubiese dejado salir así de casa. Le preguntan si quiere salmonete o sardinas, a él le da igual. Entonces, piensa que no debió golpear a María cada noche que no le gustaba la cena. Que cuando le dijo que se marchaba, no tenía que haberle clavado aquel cuchillo en el corazón mientras le gritaba: “Eres solo mía…”

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