Relato de la comunidad

NUESTRO PABLO

Por África Sánchez

Inmersa en las distintas caras de la vida,

aceptando sobresaltos,

juego con la sonrisa al escondite

cambiando el color de mi mascarilla

en el intento de sorprender

cada mirada.

Todo grito de socorro me toca el alma

y a cada juego que invento

le pongo el nombre que me piden.

Existe la belleza aún en el horror,

la ilusión a veces tiene nombre,

Messi, dijo el niño, llorando de emoción

así quiero que se llame,

porque no me canso de jugar

cuando pienso en él, mi campeón.

Ahora, sigue Pablo

jugando desde el cielo,

es nuestro entrenador.

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