Relato de la comunidad
Nunca pensé que pelar una patata…
Por Lu Hoyos
Nunca pensé que pelar una patata fuera tan complicado. Se cayó al suelo; después, en un esfuerzo sobrehumano para recogerla, dada mi momentánea incapacidad, se me rompió una uña, al tiempo que se me enganchaba el esternocleidomastoideo. Al incorporarme, era incapaz de mover el cuello sin experimentar un dolor atroz. Me sentí como un payaso atrapado en un bingo donde no había premios, pero sí una voz monótona que se empeñaba en cantar los números sin descanso, martilleando mi cerebro sin ninguna compasión. Debe de ser que me he muerto y estoy en los infiernos. Es imposible cualquier otra explicación.