Relato de la comunidad
Observaba a aquel hombre que golpeaba con fuerza la bola sujetando la raqueta por el grip. Como un ordenador, ejecutaba el siguiente movimiento con absoluta precisión.
Por Beatriz Martínez Campos
Ella sonrió porque se acordó de aquel documental en el que un oso, arrojaba su implacable garra al agua en busca de un besugo que nadaba indiferente, y que una vez apresado, miró al oso con tales ojos.
De vuelta al torneo, ataviada con un halo de optimismo, exclamó en sus pensamientos : «¡Será como echar un partido de tenis!»
Pero al primer asalto, ella ya estaba fuera…