Relato de la comunidad
—¡oh, no volveré a ver germinar mis geranios!
Por Gregorio Gaspar
Un fuerte sacudón en el lado derecho de su cintura lo había derrumbado en la calle, encima de las líneas blancas del paso de cebra.
— ¡He sentido el proyectil partiendo mis huesos!
El semáforo parpadeaba en ámbar. Las sirenas de la ambulancia se escuchaban a menos de cincuenta metros. Un coche de policía cortaba la calle.
—¿Qué ha pasado? —preguntó el policía.
—¡Alguien me ha disparado! — su voz quebrada saliendo de lo más profundo de la garganta.
—Bueno. A esta edad, las caderas se rompen — dijo una voz mientras acercaba la camilla.