Relato de la comunidad
OLVIDADOS SUEÑOS PERDIDOS.
Por Jaime Rojas Jimenez
Oswaldo permaneció viendo el cielorraso hasta amanecer. Las letras, que contaba intentando conciliar el sueño, se agruparon en palabras que le decían que la igualdad existe entre los números y las letras contadas, y que es directamente proporcional a la oportunidad de dormir con los ojos abiertos. Pensando en la maravilla de la hipótesis, Oswaldo meditó sobre la accesibilidad que le brindaban sus desvelos, a la información inconsciente pero claramente comprensible; que le permitiría intentar la creación de métodos productivos multidimensionales en su prosa. Arrellanándose en la ventana quedó dormido. Al despertar, aunque lo intentó, no recordó su confuso sueño.