Relato de la comunidad
ONS
Por Beatriz Martínez Campos
Sólo a veces, cuando la nada me agarra las entrañas, regreso con mi mente a la isla.
Piso descalza la arena. Al imaginarlo me invade la morriña, pero no ceso en mi propósito y asciendo por la estrecha vereda hacia la montaña.
El atardecer, que se deshace violáceo sobre el Atlántico, el eco ensordecedor de las gaviotas y tú, me esperáis de nuevo, como si en un infinito mundo de posibilidades, el tú que yo puedo recordar, siempre me esperase al borde del acantilado.
Creo notar el salitre sobre mi rostro…pero son mis lágrimas, la nada se ha ido.