Relato de la comunidad

¿Para quién, ese réquiem?

Por María Felisa Eguizábal Fernández

Participar en el IV reto significa estrujar el cerebro a la máxima potencia, como cuando con el coche, alcanza 200 km/hora, por un camino oscuro y tortuoso.

No obstante, debe mantener el liderazgo. Lo acepta sin reservas, sin hacer cambio alguno.

Camina pensativo y desde lontananza, le llegan los acordes de un réquiem. Se pregunta para quién tocarán; y le trae a la memoria un dicho de Bach: «la música ayuda a no sentir dentro el silencio que hay fuera».

Sigue su paseo, mientras cree que respira el aire que peina su cabello arremolinado, y que, la meta está cerca.

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