Relato de la comunidad

Para sus elegidos

Por MARIA FELISA EGUIZÁBAL FERNÁNDEZ

Suena el Magnun Mysterium a cuatro voces y aviva el silencio que reina en esa parte de Madrid, que llaman el Retiro: un paraje de recogimiento, dado la paz que se respira en su amplio recorrido, aun cuando siempre está lleno de visitantes y turistas.

Felipe IV quiso proporcionar a los madrileños un lugar de descanso. Se lo merecían. Ellos no dejaron de bendecirle por la alacridad de su ingenio e imaginación.

Porque por entonces no existía la parpusa, si no, lo hubieran retratado con una puesta a las puertas de palacio y lo hubieran nombrado “Chulapo predilecto”.

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