Relato de la comunidad
Paso cerrado
Por Rafael Blasco López
Tarareando “La del pirata cojo” de Sabina, Antonio llegó frente al tipo musculoso que le cortaba el paso. Como la violencia era misión imposible con aquella montaña humana, decidió usar un pequeño embuste, le suplicó que le dejara pasar porque llegaba tarde a la oficina. A su espalda, una docena de febriles seguidores caminaban preparados para el asalto a la espera de la orden de su líder. Primero adoptó una postura de pistolero, luego, suplicó, al final, terminó pataleando en el suelo. Pensaba que aquel gorila no estaba en sus cabales. Hoy también dormiría en el psiquiátrico.